
EDWARD SHANE.
𓂅 DR. ILLUSION.
El corazón de un hombre es el lugar en el que mora el diablo. A veces siento un infierno en mi interior.
DATA BASE
Quiere saber lo que pienso, lo que siento. Muy bien, deje que se lo diga: cuando los maté, cuando maté a esas personas, cuando les hice todas esas cosas horribles, disfruté de cada segundo. Hice lo que hice por el siniestro placer que procuraba. Para mí, su dolor y su miedo eran como el buen vino.
Nombre: Edward Shane
Edad: 36 años
Estado civil: Soltero
Profesión: Bibliotecario
Características físicas: 1'82m 80kg
Ubicación: Wolf Jaw, Nueva York.

Personalidad:
❍; Dado que su profesión le obliga a estar de cara al público constantemente, ha desarrollado una falsa modestia y amabilidad con la que atiende a la gente.
❍; Ha aprendido a controlar su impaciencia, a esconderla y distraerse con algo con tal de no estallar.
❍; Narcisista, cree que tiene derecho de creer que el mundo y el planeta gira a su alrededor; de que todos y todo en el universo existe únicamente para satisfacer sus deseos.
❍; Testarudo, ambicioso.
❍; Cuando se agota su paciencia se vuelve agresivo.
❍; Sabe en qué mundo vive, y no es uno de fantasía. Es metódico y sabe perfectamente lo que hace.
Gustos:
❍; Le gustan los gatos, tiene dos como mascotas.
❍; Encuentra entretenido el cine y el contenido audiovisual, aunque prefiere la lectura.
❍; Puede engullir libros de 400 páginas en cuestión de días.
ARCHIVO CONFIDENCIAL
Alias: Dr. Ilusion
Crímenes:
???

HISTORIA
Lo que me gustó más fue que, al final, suplicaran por su vida. Cuando lo hicieron, fingí dudar para ver en sus ojos el atisbo de una leve, última y desesperada expectativa. Dejé que la tuvieran, un instante. Y después se la arrebaté. Eso, aniquilar su última esperanza, fue lo que más saboreé, incluso más que acabar con sus vidas.
Su padre había sido carnicero.
A pesar de contar con la corpulenta y musculada constitución que su hijo había heredado, el padre de Edward había sido un hombre educado y amable, de conducta reservada; alguien que nunca parecía alterarse, por grave o acalorada que fuera la situación. Y el joven Edward nunca había recibido una bofetada airada o una palabra desagradable de su padre. Quizá por eso se había convertido en un hombre tranquilo y ecuánime.
Sin embargo, en los recuerdos de su padre, aparecía un incidente que le había sobresaltado: una situación tan distante y alejada del resto que las experiencias vividas con él, que seguía costándole creer que hubiera sucedido. Un día, cuando Edward tenía nueve o diez años, después del colegio su madre le envió a hacer un recado. Le pidió que fuera a la tienda de su padre a por un kilo de salchichas para cenar. Hizo lo que se le había pedido, pero, cuando llegó, su padre no estaba detrás del mostrador como siempre. La puerta de la trastienda estaba abierta y unos extraños sonidos provenían de algún lugar en el interior.
Como nadie respondió a sus llamadas, entró con cierta vacilación en el mundo prohibido de la trastienda, parte que el joven no había visto antes. De repente, en medio de la oscuridad y el frío, se encontró rodeado de reses colgadas en canal y bandejas con trozos de carne y salchichas. Como no vio a su padre, siguió avanzando en dirección a aquellos extraños ruidos, a aquel insistente y agudo chillido.
Abrió una puerta en la parte de atrás, salió y, al entrar en un pequeño patio, tuvo que entrecerrar los ojos por el sol, después de haber estado a oscuras en el cuarto frío. Su padre estaba allí, con la espalda vuelta hacia él: su aparición había pasado inadvertida. Aquellos reiterados quejidos provenían de un cochinillo que su padre sujetaba entre las rodillas, cubiertas por un delantal de cuero. Había llegado justo en el momento en el que descendía el pesado mazo que tenía su padre en la mano. Cuando chocó contra la cabeza del lechón, se oyó un repugnante golpe seco y el ruido cesó. Su padre dejó el mazo, sacó un cuchillo de hoja ancha de un bolsillo del delantal y lo pasó rápidamente por el cuello y la nuca del animal. Los chorros de sangre que cayeron en los adoquines y el desagüe fueron mermando hasta, finalmente, cesar.
En ese momento, su padre se percató de su presencia. Le puso las manos en los hombros, le dio la vuelta para que no viera al agonizante cochinillo y lo acompañó de vuelta al cuarto frío. Colgó el delantal manchado de sangre en la puerta de la despensa, llevó a su sollozante hijo a la tienda, lo sentó y le habló, delicada y pacientemente, de la triste necesidad de utilizar la violencia en esta vida.
Su padre había sido carnicero. Y él no pensaba ser el cochinillo.
En su adolescencia se percató de que nunca se sentía del todo cómodo con su imagen. Su cara era franca y honrada. Pero siempre había pensado que había algo engañoso en su aspecto, quizá por la ordinaria y previsible sencillez, hasta monótona, de su apariencia. Pero algo sí sabía de sí mismo: no era sencillo ni ordinario.
Sin embargo, aquello le había venido bien: muchos pasaban por alto su presencia con su agradable aspecto. Muchos culparon a inocentes de aquellas mascotas colgadas de las ramas de los árboles con los ojos fuera de sus órbitas.
Desde los doce años empezó a ayudar a su padre en la carnicería, no solo a atender en la tienda sino más bien ocuparse de las reses heladas y vacías de órganos en la trastienda. A partir del incidente perdió el sentido de la repugnancia por la sangre, las vísceras o la muerte. Sus ratos libres los ocupaba en la lectura, le gustaban los libros. Sus lecturas favoritas se trataban de biografías principalmente de hombres cuya moral era tan retorcida y oscura que no le costaba entender. Leía sobre asesinos, Zodiac, Ed Kemper, el asesino BTK, este último era su favorito. Los entendía, al fin y al cabo, el trabajo que ellos realizaban no se alejaba mucho a la de un carnicero, ellos también tenían una necesidad de usar la violencia en sus vidas.
Académicamente no destacaba, pero tampoco era un fracaso como estudiante; se conformaba con poco. Sabía que terminaría trabajando en la tienda con su padre, pero todos esos planes se vieron atropellados y destrozados cuando su padre falleció teniendo él poco más de diecisiete años. Su madre tuvo que vender la tienda. Nada le llamaba la atención excepto los libros, fue su madre quien le dio valor para que empezara un empleo en relación a estos, —Podrías probar en la biblioteca. —Y eso mismo hizo, no fue una experiencia negativa, y con el paso del tiempo le gustó demasiado como para plantearse tener otro empleo, y le daba para pagar facturas y la comida de los dos gatos que había acogido cuando se marchó a vivir solo.
Entró en el dormitorio otra vez. Sintió una repentina oscuridad y frío en la piel mientras seguía aquel insistente y agudo chillido.
Sonrió mientras que el animal sujeto forcejeaba y se retorcía. No era un animal como tal, sino una mujer. Desnuda, gritando, con su hermosa pero aterrorizada cara vuelta hacia él, suplicante, implorándole que la ayudara. Muñecas y tobillos atados a las patas de la cama, estaba boca arriba. Junto a la cama levantó el pesado mazo con una mano, listo para dejar sin sentido a su víctima. —No, espera —Murmuró conteniendo el mazo, frunció el entrecejo—. No puedo estropearle la cabeza, una cara tan hermosa debe quedar intacta. —Le dio la espalda a la cama y preparó todo lo que necesitaba, un cuchillo. Se volvió hacia ella y besó su mejilla.
Solo era una puta, merecía lo que le iba a pasar. Quería ver los ojos cuando la vida los abandona. Cómo olería, cómo sabría, cómo se sentiría al abrirla y sacarle todo lo que tenía dentro.
— Intenté ser un buen chico. De verdad. Pero no se puede cambiar la naturaleza, al igual que no se puede cambiar la estatura o el color de los ojos. Sin embargo, no es el color de mis ojos lo que debería de cambiar, sino el de mi alma
Alguien había hecho una carnicería con la mujer (su sexo solo podía determinarse por los fragmentos de ropa esparcida) que estaba en la cama. No había otra palabra para describirlo: se habían extirpado partes del cuerpo y la vacía caldera del abdomen y el tórax estaba abierta. Como la superestructura de un buque naufragado; los blancos huesos de las costillas brillaban en medio de la sangre. Se había amontonado perfectamente los intestinos color marrón grisáceo y rosa en una esquina de la cama. En el suelo, a los pies, se había colocado una jofaina de porcelana en la que demostraba haberse puesto el mismo cuidado a la hora de distribuir su contenido: los riñones y el corazón de la víctima.
La cabeza estaba vuelta hacia la puerta, pero ni siquiera con ella podía establecerse el sexo o la personalidad de la víctima. Se había arrancado la piel de la cara y las blancas órbitas sin párpados de los ojos lanzaban una enérgica mirada acusatoria a Edward desde la carne viva sobre una blanca y brillante sonrisa desprovista de labios.
Todo aquel horror se concentraba en la cama, cuya colcha estaba empapada de sangre, No había indicios de lucha o de violencia en ningún otro lugar del dormitorio. Si alguien se pusiera de espaldas a la cama y mirara la habitación, todo parecería normal.
EXTRA
En ese momento sintieron la presencia del diablo y suplicaron a Dios que apareciera y los librara de él. Y entonces fue cuando les hice ver, cuando finalmente entendieron, que Dios ya había aparecido; que Dios había estado allí todo el tiempo. Entonces fue cuando se dieron cuenta de que el diablo es Dios vestido de noche.
Este espacio estará dedicado a anotaciones como user.
❍;Los roles se llevarán a cabo por menciones o por TL, los DM los reservo para charlas con otros users o para planear tramas.
❍;Soy una user a la que le gusta mucho estar por la TL y rolear por la misma, ya sean tramas simples desde un encuentro a tramas más complejas como un AU.
❍;Me gustan mucho los AUs, y siempre intento planear AUs o tramas grupales.
❍;Esta cuenta mantendrá un contenido +18 en cuanto a violencia y descripciones o apelaciones a la sangre y contenido sensible.
❍;No es una cuenta NSFW. Si mi pj recibe comentarios o mensajes subidos de tono sin venir a cuento no los responderé, las cuentas que me sigan con contenido NSFW o sexualización de su pj no recibirá el follow por mi parte.
❍;Como me lo han dicho varias personas voy a hacer un pequeño recordatorio: no muerdo. Sé que por la clase de personajes que llevo o vocabulario que uso intimido, pero en verdad soy un solete y no es por echarme flores, siempre intento ser lo más amable posible.
❍;A la hora de responder roles largos puede que me tome mi tiempo, no dispongo de las 24 horas del día de todos los días para responder roles, al igual que tampoco dispongo siempre de la inspiración o ánimos necesarios para ello.





